El dolor causado por afecciones musculoesqueléticas puede ser incapacitante y afectar la vida diaria de los pacientes. El dolor, como el dolor de rodilla o de cadera , puede comenzar de forma repentina tras una lesión o quizá como resultado de una condición subyacente de larga data. Los médicos suelen prescribir un manejo conservador del dolor musculoesquelético, salvo que sea necesaria una cirugía inmediata.
La terapia de calor, frío y compresión es una parte esencial del manejo conservador. La terapia de calor ayuda a aumentar el flujo sanguíneo hacia los tejidos afectados. El aumento del flujo sanguíneo aporta más nutrientes y oxígeno al tejido, lo que acelera el proceso de curación. El calor también calma el dolor y relaja los músculos. La terapia de calor se utiliza habitualmente para enfermedades crónicas y dolorosas del sistema musculoesquelético.
La terapia con frío o crioterapia, en cambio, actúa disminuyendo el suministro sanguíneo. El tratamiento se utiliza habitualmente en lesiones repentinas que resultan en moratones o hinchazón. La reducción del suministro sanguíneo reduce la inflamación y la inflamación. La temperatura fría calma los nervios que transmiten el dolor, aliviando así el dolor.
De manera similar, la terapia de compresión se utiliza para disminuir la inflamación y relajar los músculos. Las terapias de calor, frío y compresión, aunque beneficiosas, deben utilizarse con precaución en pacientes con enfermedades sistémicas subyacentes como diabetes, dermatitis, infecciones o neuropatías.
Vídeo demostrando el dispositivo de triple terapia.
Aviso legal: El contenido de vídeo anterior es externo y refleja la opinión del proveedor implicado.

