El dolor de cuello es una afección común que puede degenerarse a una mala postura, tensión muscular, cambios degenerativos o lesiones. La mayoría de las personas experimentan molestias en el cuello en algún momento, a menudo por causas mecánicas o posturales. En la mayoría de los casos, puede gestionarse eficazmente con descanso a corto plazo, fisioterapia y ejercicios caseros sencillos.
Sin embargo, si el dolor de cuello va acompañado de entumecimiento, hormigueo, debilidad o dolor irradiado hacia los brazos, puede indicar compresión nerviosa o enfermedad discal que requiera atención médica.
¿Qué frecuencia tiene y quién la padece? (Epidemiología)
El dolor de cuello afecta a casi un 20–30% anual de los adultos y es más común en mujeres y personas mayores.
Las personas que trabajan muchas horas en escritorios o usan ordenadores con frecuencia están especialmente en riesgo. La mala postura, el estrés y los movimientos repetitivos pueden contribuir significativamente.

La mayoría de estos pacientes con enfermedad del disco son tratados con medicamentos y algunos descansan. Si no hay alivio de los síntomas con estos métodos conservadores, puede que necesiten someterse a imágenes avanzadas para confirmar el diagnóstico y ayudar a decidir el tratamiento adicional.
Por qué ocurre – Causas (Etiología y Fisiopatología)
El dolor de cuello puede surgir en varias estructuras, incluyendo músculos, ligamentos, articulaciones o discos intervertebrales.
Las causas más comunes incluyen:
- Distensión muscular o ligamentosa: A menudo debido a mala postura, movimientos bruscos o sobreuso.
- Enfermedad degenerativa del disco: El envejecimiento provoca que los discos pierdan flexibilidad, lo que provoca rigidez o irritación nerviosa.
- Hernia discal cervical: La parte interna blanda del disco presiona los nervios cercanos, causando dolor o entumecimiento a lo largo del brazo (radiculopatía cervical).
- Artritis: La artritis por desgaste (espondilosis cervical) puede causar espolones óseos que comprimen los nervios.
- Lesiones por latigazo cervical: La aceleración o desaceleración repentina del cuello, como ocurre en accidentes de tráfico, puede forzar músculos y ligamentos.
- Desequilibrio postural: El uso prolongado de smartphones o ordenadores («tech neck») distira la columna cervical.
¿Cómo funciona normalmente una parte del cuerpo? (Anatomía relevante)
La columna cervical consta de siete vértebras (C1–C7) que sostienen la cabeza y permiten el movimiento en todas las direcciones. Estas vértebras están amortiguadas por discos intervertebrales que actúan como amortiguadores. Los músculos, tendones y ligamentos estabilizan la columna y facilitan el movimiento.
El dolor ocurre cuando estas estructuras están tensas, inflamadas o comprimidas.
Lo que puedes sentir – Síntomas (presentación clínica)
Los síntomas comunes del dolor de cuello incluyen:
- Dolor o rigidez en el cuello y los hombros.
- Reducción del rango de movimiento, dificultando girar o inclinar la cabeza.
- Dolor que se irradia a los brazos o manos (radiculopatía cervical).
- Entumecimiento, hormigueo o debilidad en las extremidades superiores.
- Dolores de cabeza, a menudo originados en el cuello (cefaleas cervicogénicas).
- Espasmos musculares o rigidez en el cuello y los hombros.
En la mayoría de los casos, el dolor mejora con el reposo y la fisioterapia, pero los síntomas persistentes pueden indicar un problema estructural como una hernia de disco o artritis.
¿Cómo encuentran el problema los médicos? (Diagnóstico e imagen)
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada y un examen físico. El médico evaluará la postura, la fuerza muscular, los reflejos y la función nerviosa.
Las pruebas de imagen pueden incluir:
- Radiografías: Revela la alineación ósea y los cambios degenerativos.
- Resonancia magnética: Proporciona vistas detalladas de discos, nervios y tejidos blandos.
- TAC: Útil para anomalías óseas o articulares.
- Estudios de conducción nerviosa (EMG/NCS): Evalúa la compresión o daño nervioso.
Clasificación
El dolor de cuello puede clasificarse por duración y causa:
- Agudo: Dura menos de 6 semanas, a menudo debido a distensión muscular o mala postura.
- Subagudo: Dura entre 6 y 12 semanas.
- Crónica: Persiste durante más de 3 meses, generalmente debido a enfermedades degenerativas o artritis.
También puede dividirse en dolor de cuello mecánico (musculoesquelético) y dolor neuropático (relacionado con los nervios).
Otros problemas que pueden parecer similares (diagnóstico diferencial)
- Lesiones por pinzamiento del hombro o del manguito rotador
- Síndrome de la salida torácica
- Fracturas de la columna cervical
- Síndrome de dolor miofascial
- Meningitis u otras infecciones
- Artritis reumatoide o trastornos autoinmunes
Aviso legal – El contenido del vídeo anterior es externo y muestra la opinión del proveedor implicado.
Raramente, el paciente puede necesitar someterse a una cirugía de cuello y columna, que puede realizarse desde la parte frontal o trasera del cuello, dependiendo de la condición y las características del paciente. La recuperación de la cirugía de cuello suele ser tranquila y tiene un buen pronóstico. La mayoría de los pacientes pueden volver a sus actividades diarias normales en 2 a 3 meses.

La imagen de arriba muestra las vértebras cervicales de la columna vertebral desde la espalda. Los nervios espinales o la médula espinal pueden estar comprimidos debido a la enfermedad de diversas estructuras que rodean el nervio espinal o la médula espinal.
El paciente debe buscar señales de alerta y contactar con el médico si hay alguna. Los pacientes que no se alivian con el tratamiento conservador pueden necesitar someterse a pruebas de imagen avanzadas para determinar la causa del dolor y planificar el tratamiento.
SEÑALES DE ALARMA
El dolor de cuello a veces puede ser la manifestación de algún trastorno subyacente grave. Los pacientes que sufren dolor de espalda o cuello, con o sin radiculopatía (dolor irradiado, hormigueo, entumecimiento) que presenten cualquiera de estas siguientes condiciones, deben buscar atención médica lo antes posible.
- Cáncer, neoplasia o malignidad.
- Pérdida de peso inexplicada de más de 10 libras en los últimos 6 meses.
- Comorbilidades inmunodeprimidas como quimioterapia o radioterapia, tener enfermedades como el VIH o el SIDA o estar en terapia prolongada con corticosteroides.
- Consumidores de drogas intravenosas.
- Infección urinaria.
- Fiebre de más de 100 grados centígrados.
- Trauma significativo por una caída o accidente.
- Afectación intestinal o vesical en forma de incontinencia o retención.
- Debilidad en la articulación mayor del brazo o la pierna.
Opciones de tratamiento
Cuidados no quirúrgicos
La mayoría de los pacientes mejoran con tratamientos conservadores.
- Medicamentos:
- AINEs (ibuprofeno, naproxeno) para inflamación y alivio del dolor.
- Relajantes musculares para el dolor relacionado con espasmos.
- Corticosteroides a corto plazo para inflamación severa.
- Fisioterapia:
- Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento para restaurar la movilidad.
- Corrección de postura y entrenamiento ergonómico.
- Terapia de calor y frío: Ayuda a aliviar la rigidez y la hinchazón muscular.
- Modificación del estilo de vida: Mantener una postura correcta, evitar levantar peso y hacer ejercicio regularmente.
- Tratamientos alternativos: El masaje, la acupuntura y el cuidado quiropráctico pueden ayudar a aliviar la tensión muscular.
Atención quirúrgica
La cirugía solo se considera cuando el tratamiento conservador falla o hay compresión nerviosa que causa debilidad o entumecimiento.
Las opciones quirúrgicas más comunes incluyen:
- Discectomía: Extirpación de una hernia discal que presiona un nervio.
- Laminectomía: Extirpación de parte de la vértebra para aliviar la compresión de la médula espinal.
- Fusión cervical o artroplastia (reemplazo de disco): Estabiliza la columna vertebral o reemplaza el disco dañado para restaurar la función.
Recuperación y qué esperar después del tratamiento
- Recuperación conservadora: La mayoría de los pacientes se recuperan en 4–6 semanas con ejercicio y corrección de postura.
- Después de la cirugía: La recuperación suele durar entre 2 y 3 meses, con una mejora gradual del dolor y la movilidad.
La fisioterapia y los ejercicios de fortalecimiento son esenciales para mantener resultados a largo plazo.
Posibles riesgos o efectos secundarios (complicaciones)
- Dolor persistente o recurrente
- Irritación o entumecimiento nervioso
- Rigidez o rango de movimiento limitado
- Infección (tras la cirugía)
- Raramente, la lesión medular en casos degenerativos graves
Perspectivas a largo plazo (pronóstico)
El pronóstico para el dolor de cuello es excelente en la mayoría de los casos. El diagnóstico precoz, la fisioterapia y las modificaciones ergonómicas ayudan a prevenir el dolor crónico. Solo un pequeño porcentaje de pacientes necesita cirugía, y los resultados suelen ser muy buenos.
Gastos de bolsillo
Medicare
Código CPT 63020 – Discectomía (cervical/torácica): 271,49 $
Código CPT 63045 – Laminectomía (descompresión posterior): 319,26 $
Código CPT 22551 – Discectomía cervical anterior y fusión (ACDF): 417,50 $
Código CPT 22856 – Reemplazo de disco cervical (Artroplastia): 396,11 $
Bajo Medicare, el 80% de la cantidad aprobada para estos procedimientos de columna cervical está cubierta una vez que se ha alcanzado tu franquicia anual. El 20% restante suele ser responsabilidad del paciente. Los planes de seguro complementario —como Medigap, AARP o Blue Cross Blue Shield— suelen pagar este 20%, asegurando que la mayoría de los pacientes tengan pocos o ningún coste de bolsillo por cirugías aprobadas por Medicare. Estas pólizas complementarias están diseñadas para coordinarse con Medicare, cubriendo procedimientos cervicales complejos como discectomía, descompresión, fusión o reemplazo de disco.
Si tienes un seguro secundario —como Planes Baseados en el Empleador, TRICARE o la Administración de Salud de Veteranos (VHA)— actúa como pagador secundario tras Medicare. Una vez que se cumple tu franquicia, el plan secundario puede cubrir coseguros restantes o pequeños cargos residuales. La mayoría de las pólizas secundarias tienen una franquicia modesta, normalmente entre 100 y 300 dólares, dependiendo de tu plan y de la red de proveedores.
Compensación por Trabajadores
Si tu condición o lesión cervical que requiere discectomía, descompresión o fusión resultó de un incidente laboral, la Compensación Laboral cubrirá todos los costes médicos y quirúrgicos relacionados, incluyendo hospitalización y rehabilitación. No tendrás gastos de tu bolsillo bajo una reclamación aprobada de Compensación Laboral.
Seguro sin culpa
Si tu lesión en el cuello o enfermedad del disco cervical fue causada o agravada por un accidente de tráfico, el seguro sin culpa cubrirá todos los gastos médicos y quirúrgicos, incluyendo descompresión, fusión o reemplazo de disco. El único gasto posible de su bolsillo sería una pequeña franquicia, dependiendo de los términos de tu póliza.
Ejemplo
Jennifer, paciente de 61 años con degeneración discal cervical y compresión nerviosa, se sometió a discectomía cervical anterior y fusión (CPT 22551) con reemplazo de disco (CPT 22856). Sus costes de bolsillo de Medicare fueron de 417,50 y 396,11 dólares. Como tenía un seguro complementario a través de AARP Medigap, el 20% que no pagaba Medicare estaba completamente cubierto, dejándola sin gastos de bolsillo para sus procedimientos.
Preguntas más frecuentes (FAQ)
Q. ¿Qué causa la mayoría de los casos de dolor de cuello?
Un. La mayoría de los casos de dolor de cuello se deben a una mala postura, tensión muscular o cambios degenerativos en la columna cervical.
Q. ¿Cuándo debería acudir al médico por el dolor de cuello?
Un. Si el dolor se irradia a los brazos, causa debilidad o entumecimiento, o persiste más de unas semanas, consulta a un especialista en columna.
Q. ¿Se puede prevenir el dolor de cuello?
R. Sí. Estiramientos regulares, mantener una buena postura y utilizar sistemas ergonómicos pueden ayudar a prevenir la mayoría de los casos.
Q. ¿Siempre es necesaria la cirugía para el dolor de cuello?
R. No. Más del 90% de los casos mejoran con descanso, medicación y fisioterapia. La cirugía está reservada para pacientes con compresión nerviosa o inestabilidad espinal severa.
Resumen y conclusiones
El dolor de cuello es una afección común que suele mejorar con tratamientos conservadores como ejercicio, corrección de postura y medicación. El dolor persistente con síntomas irradiados puede requerir pruebas de imagen y, en casos excepcionales, intervención quirúrgica. El tratamiento temprano, el ejercicio regular y la ergonomía adecuada son clave para la recuperación a largo plazo y la prevención de recurrencias.
Perspectiva clínica y hallazgos recientes
Un caso reciente describió a una mujer de 68 años que se presentaba con dolor crónico de cuello e hinchazón, posteriormente diagnosticada como linfadenitis tuberculosa (escrofula). Había emigrado desde Haití y reportó dos años de hinchazón bilateral en el cuello con drenaje purulento intermitente que no respondía a los antibióticos, junto con sudores nocturnos y pérdida de peso.
El examen reveló nódulos hiperpigmentados y no sensibles con costra a lo largo de la cadena cervical, mientras que la TC mostró un ganglio necrótico de 3,4 cm con linfadenopatía bilateral cervical, mediastinar y axilar. Un test positivo de QuantiFERON-TB Gold y una biopsia de ganglios linfáticos confirmaron el diagnóstico. El tratamiento con rifampina, isoniazida, pirazinamida y etambutol durante dos meses, seguido de rifampicina e isoniazida durante cuatro meses, condujo a una recuperación completa.
Los autores señalaron que el agrandamiento paradójico de ganglios linfáticos puede ocurrir durante la terapia en aproximadamente el 20% de los casos, pero no indica fracaso del tratamiento. Este caso pone de manifiesto la necesidad de considerar la tuberculosis extrapulmonar en pacientes con linfadenopatía cervical crónica, especialmente aquellos de regiones endémicas. (Estudio de la linfadenitis tuberculosa que se presenta como dolor crónico de cuello – véase PubMed.)
¿Quién realiza este tratamiento? (Especialistas y equipo implicado)
El dolor de cuello es gestionado por cirujanos ortopédicos de columna, neurocirujanos, especialistas en dolor y fisioterapeutas que trabajan en equipo coordinado.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Deberías acudir a un especialista si experimentas:
- Dolor persistente que dura más de 2–3 semanas.
- Irradia dolor, entumecimiento o hormigueo en los brazos.
- Debilidad en los hombros o las manos.
- Dificultad para mover el cuello o girar la cabeza.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Acude a urgencias si desarrollas:
- Pérdida repentina de coordinación o fuerza en brazos o piernas.
- Pérdida de control de la vejiga o del intestino.
- Fiebre, pérdida de peso inexplicada o antecedentes de cáncer con dolor de cuello nuevo.
- Trauma severo en el cuello.
¿Cómo es realmente la recuperación?
Con la atención conservadora, la mayoría de los pacientes experimenta una mejora constante en cuestión de semanas. Tras la cirugía, la recuperación completa puede durar entre 2 y 3 meses, con ayuda de fisioterapia. Los ejercicios continuos de cuello y la corrección de postura evitan recurrencia.
¿Qué ocurre si lo ignoras?
El dolor de cuello sin tratar puede evolucionar hacia rigidez crónica, compresión nerviosa o debilidad permanente. La intervención temprana ayuda a mantener la movilidad y previene complicaciones.
¿Cómo prevenirlo?
- Practica una postura correcta en todo momento.
- Ajusta la ergonomía de la estación de trabajo para mantener las pantallas a la altura de los ojos.
- Haz pausas frecuentes del uso del escritorio o del móvil.
- Mantén fuertes los músculos del cuello y los hombros mediante el ejercicio.
- Gestiona el estrés para evitar la tensión cuello relacionada con la tensión.
Nutrición y salud ósea o articular
Una dieta rica en calcio, vitamina D y ácidos grasos omega-3 favorece la salud ósea y articular. La hidratación y una nutrición adecuada favorecen la elasticidad del disco espinal y la recuperación muscular.
Modificaciones de la actividad y del estilo de vida
Incorpora ejercicios de bajo impacto como natación, yoga o estiramientos en tu rutina. Evita estar sentado o encorvado durante mucho tiempo. Utiliza almohadas de soporte mientras duermes y evita sujetar los teléfonos entre la oreja y el hombro.
¿Tienes más preguntas?
¿Cuál es la causa más común del dolor de cuello?
La causa más común de dolor de cuello es el dolor no específico de cuello, que a menudo surge por una tensión muscular o una mala postura. Normalmente no está relacionado con ninguna lesión o enfermedad específica.
¿Cómo puedo saber si mi dolor de cuello es grave?
Si el dolor de cuello va acompañado de síntomas como entumecimiento, hormigueo, debilidad en los brazos o manos, dolores de cabeza intensos, o si sigue a una lesión traumática, podría indicar una condición más grave, por lo que debes buscar atención médica inmediatamente.
¿Cuándo debería acudir al médico por el dolor de cuello?
Deberías acudir al médico si el dolor de cuello persiste más de unas semanas, es severo, o si tienes síntomas como debilidad en brazos o manos, entumecimiento, o si el dolor sigue a una lesión como una caída o un accidente de coche.
¿Puede realmente una mala postura causar dolor de cuello?
Sí, la mala postura, especialmente al estar sentado o trabajando en un escritorio durante largos periodos, es una causa importante del dolor de cuello. Ejerce una tensión adicional sobre los músculos del cuello y la columna cervical, lo que provoca molestias.
¿Cuáles son los riesgos del dolor de cuello sin tratar?
El dolor de cuello sin tratar puede provocar dolor crónico, movilidad reducida, disminución de la calidad de vida y, en algunos casos, puede derivar en el desarrollo de otras condiciones como dolores de cabeza crónicos o problemas de hombro.
¿Alguna vez es necesaria la cirugía para el dolor de cuello?
La cirugía suele considerarse solo cuando existe un problema estructural claro, como una hernia de disco que cause una compresión nerviosa significativa, y cuando los tratamientos conservadores no han proporcionado alivio.
¿Puede el dolor de cuello causar dolores de cabeza?
Sí, el dolor de cuello puede causar cefaleas cervicogénicas, que se originan en el cuello y se irradian hacia la cabeza. Esto suele deberse a la tensión en los músculos del cuello o a problemas en la columna cervical.
¿Cómo puedo evitar que el dolor de cuello vuelva a aparecer?
Prevenir el dolor de cuello implica mantener una buena postura, hacer pausas regulares en la posición sentada, hacer ejercicio para fortalecer los músculos del cuello y la espalda, y gestionar eficazmente el estrés.
¿Cuál es el papel de la fisioterapia en el tratamiento del dolor de cuello?
La fisioterapia desempeña un papel crucial en el tratamiento del dolor de cuello al mejorar la flexibilidad, la fuerza y la postura. También ayuda a reducir el dolor y prevenir recurrentes mediante ejercicios específicos y técnicas de terapia manual.
¿Puede el dolor de cuello ser un signo de una condición más grave?
Sí, aunque la mayoría del dolor de cuello no es grave, puede ser señal de condiciones como radiculopatía cervical, estenosis espinal o incluso ciertas infecciones o cánceres. Es importante evaluar síntomas como dolor intenso, déficits neurológicos o dolor que no mejora.
¿Qué cambios en el estilo de vida pueden ayudar con el dolor de cuello?
Los cambios en el estilo de vida que pueden ayudar incluyen mejorar la postura, incorporar ejercicio regular, garantizar una ergonomía adecuada en el trabajo, gestionar el estrés y evitar actividades que sobrecargan el cuello.
¿Cómo afecta el envejecimiento al dolor de cuello?
El envejecimiento puede provocar cambios degenerativos en la columna cervical, como la degeneración discal y la osteoartritis, que pueden contribuir al dolor crónico de cuello. El ejercicio regular y mantener un estilo de vida saludable pueden ayudar a mitigar estos efectos.
¿Cuál es la diferencia entre dolor de cuello y un nervio pinzado?
El dolor de cuello se refiere a molestias generales en la zona del cuello, mientras que un nervio pinzado (radiculopatía cervical) implica una compresión nerviosa que puede causar dolor, entumecimiento o debilidad que irradia desde el cuello hacia los brazos o las manos.
¿Pueden los ajustes ergonómicos en el trabajo ayudar con el dolor de cuello?
Sí, ajustar tu puesto de trabajo para asegurar una postura adecuada, como tener el monitor a la altura de los ojos y usar una silla ergonómica, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar dolor de cuello.
¿Existen terapias alternativas para el dolor de cuello?
Terapias alternativas como la acupuntura, la quiropráctica y el masaje pueden proporcionar alivio a algunas personas. Sin embargo, estos deben usarse junto con tratamientos tradicionales y bajo la supervisión de un profesional sanitario.

